


Dolor durante el sexo anal
Hay varias razones por las que algunas personas se acercan al sexo anal con una mezcla de miedo y placer. El miedo más común es que duela o que la mierda te manche la polla. Sentirse maravillosamente llenado por una polla, los dedos, los juguetes o el puño es una de las mejores cosas que conocen algunas personas. Aquí tienes algunos consejos sobre qué pensar si sientes dolor o molestias durante el sexo anal.
El sexo anal requiere paciencia, sobre todo cuando eres principiante. Si el sexo anal duele, suele deberse a que estás intentando introducir algo en la cavidad anal demasiado rápido, cuando los músculos de tu esfínter no están preparados para resistir. Los esfínteres son elásticos, pero hay que calentarlos para que no duelan. Para ello puedes aplicar la regla de los 15 segundos. Consiste en ejercer una ligera pero firme presión con los dedos sobre el orificio anal para relajarlo.
Utiliza lubricante y tómatelo con calma
Para mayor comodidad y para no dañar nada en la zona anal, es útil utilizar un lubricante. Al presionar contra el orificio, el esfínter externo se abre y el interno le sigue. Una vez que los esfínteres han reaccionado y se han abierto, puedes introducir los dedos u objetos más grandes en la cavidad anal sin dolor. Si quieres introducir algo más grande, como una polla o un consolador, puede que tardes un poco. Así que empieza suavemente, primero con un dedo y luego prueba con más. A algunas personas también les resulta agradable y fácil calentarse con un tapón anal. La zona anal no tiene lubricación propia, por lo que se necesita lubricante.
El sexo anal no debe doler. Por eso es importante aprender cómo funcionan los músculos del esfínter y darle tiempo. A veces puedes notar que la penetración es demasiado rápida o que sigue doliendo. Si te duele, tienes que hacer una pausa y dar un paso atrás. Utiliza mucho lubricante y escucha a tu cuerpo. Es importante que os comuniquéis con vuestras parejas para que sea una buena experiencia para todos.
¿Puedo dañarme el culo?
Las lesiones o la relajación del esfínter del culo son poco frecuentes durante el sexo anal, siempre que se tenga cuidado y todo el mundo esté de acuerdo con lo que se hace. A menudo, estos efectos son consecuencia de un estiramiento intenso con consoladores más grandes y fisting durante un periodo de tiempo más largo.
Por lo tanto, el esfínter del orificio anal normalmente vuelve a su estado anterior, pero se vuelve más elástico y flexible si practicas sexo anal con frecuencia.
Si te quedas embarazada, debes evitar estar bajo los efectos de las drogas o el alcohol, que pueden reducir tu capacidad para sentir si algo va mal o hacer que seas menos proclive a decirte si te duele y, por tanto, aumentar el riesgo de lesiones. Una copa o dos pueden funcionar, pero si estás borracho a veces es mejor limitarse a una paja o una mamada y esperar a la mañana siguiente. Lo mismo ocurre con los poppers y los lubricantes anestésicos. Existen lubricantes específicos para el sexo anal que tienen un efecto relajante sin eliminar las sensaciones. Puede ser una opción si quieres probar algo nuevo y ver si funciona mejor.
Para los que no quieren
No hay razón para practicar sexo anal si no te excita o si no quieres hacerlo. El sexo es algo que debe ser divertido y placentero. Si alguien intenta presionarte, tienes que decir lo que piensas. A mucha gente no le gusta el sexo anal, así que no eres la única. También hay mucha gente a la que no le encanta que se la follen pero que se excita viendo disfrutar a su pareja. Tendrás que decidir por ti mismo lo que estás dispuesto a aguantar. Lo importante es que haya consentimiento y que no te hagas daño. Puede que el sexo anal no sea lo tuyo, pero también es algo que mucha gente aprende a amar con el tiempo y la experiencia.
En resumen:
- Utiliza abundante lubricante y caliéntalo con los dedos o con juguetes más pequeños.
- Utiliza preservativos para reducir el riesgo de VIH e ITS.
- Regla de los 15 segundos de presión
- Comunicarse y encontrar posturas cómodas
- Escucha a tu cuerpo
- ¡Que aproveche!



