


Cuando el sexo se convierte en un logro
Lo mejor del sexo debería ser el placer, la intimidad y el juego. Pero es fácil dejarse llevar por pensamientos como "¿Qué aspecto tengo?", "¿Soy lo bastante sexy?", "¿Le gusta a mi pareja lo que hago?".
Es fácil empezar a racionalizar nuestra vida sexual, intentando ser el amante "perfecto", el que siempre quiere, siempre tiene energía y siempre se empalma. Pero cuando el sexo se convierte en algo que tenemos que gestionar en lugar de algo que sentimos y experimentamos, el deseo puede disminuir. También puede provocar ansiedad y pensamientos negativos sobre nuestro propio cuerpo o nuestras capacidades. Cuando la atención se desplaza de la experiencia a "hacerlo bien", el placer corre el riesgo de pasar a un segundo plano.
La ansiedad de rendimiento y el cuerpo
La ansiedad por el rendimiento sexual puede provocar problemas de erección, dificultad para correrse o bajo deseo sexual. El estrés, la ansiedad o el miedo al fracaso pueden hacer que el cuerpo no reaccione como queremos, aunque la excitación esté ahí. Se convierte en un círculo vicioso: fracasar una vez crea ansiedad para la siguiente, lo que aumenta el riesgo de nuevos problemas. Las expectativas poco razonables de rendimiento sexual o los pensamientos y sentimientos negativos hacia el cuerpo suelen interponerse en el camino de la calentura.
Las investigaciones demuestran que aproximadamente uno de cada cuatro hombres experimenta ansiedad por el rendimiento sexual en algún grado. Para muchos, esto está vinculado a fuertes nociones de masculinidad, en las que la capacidad sexual -en particular la erección y la penetración- se considera una prueba de hombría. Por lo tanto, cuando la erección no funciona como se desea, puede sentirse como algo más que "un problema en la cama": puede parecer
Romper la espiral del rendimiento
Hay formas de reducir la presión y volver a disfrutar:
- Concéntrate en la experiencia, en lo que te hace sentir bien, en lo que te excita, más que en el "resultado".
- Explora más allá de la penetración: las caricias, el sexo oral, los besos y los juguetes pueden ser igual de excitantes.
- Hable de sus expectativas con su pareja, sus amigos o con un profesional.
- Revise su estilo de vida: el estrés, la falta de sueño, las drogas y el alcohol afectan a su organismo más de lo que cree.
- Busque apoyo si lo necesita: sexólogos, asesores o médicos pueden ayudarle tanto con consejos prácticos como para aliviar la ansiedad.
El sexo no es una competición
Lo más importante es recordar que el sexo no es una actuación que deba juzgarse. El buen sexo no consiste en cumplir una norma, sino en pasarlo bien, solos o en pareja. Cuando nos liberamos de la presión, podemos descubrir para qué sirve realmente el sexo: placer, juego, intimidad y disfrute.



