


Zonas erógenas
Cuando hablamos de sexo, mucha gente suele pensar en la polla, el coño y el culo como lugares obvios para el placer. Pero, en realidad, ¡todo el cuerpo puede ser un paisaje erótico por explorar! Las caricias, las miradas y las fantasías pueden convertir los lugares más insospechados en zonas calientes.
La sensibilidad de ciertas partes del cuerpo depende del número de órganos sensoriales, pero también de la situación, la imaginación y nuestra propia excitación. La sensación surge en la piel, pero es el cerebro el que determina si hay un estímulo sexual. Un dedo está lleno de terminaciones nerviosas, pero no se vuelve automáticamente sexy hasta que la persona adecuada lo acaricia de la manera adecuada, en el momento adecuado.
Explorar y comunicar
No existe un manual para lo que debesentirse bien. Tu lugar favorito puede no interesarle en absoluto a otra persona. Por eso vale la pena explorar con curiosidad tanto tu propio cuerpo como el de tu pareja. ¿Por qué no disfrutar de una agradable sesión de masturbación centrada en todo el cuerpo y no sólo en el sexo? Varía la presión, el ritmo y la técnica: utiliza las manos, la boca, la lengua, el pelo, la barba, o juega con plumas, aceites, lubricantes, cubitos de hielo o cera de vela derretida.
No olvides comunicarte: un gemido, un suspiro profundo, un "sí" o un "más" son señales de que te sientes bien. Escuchar y dar feedback, con palabras o con el lenguaje corporal, hace que explorar sea aún más divertido y placentero.
Hermosas zonas para explorar
- Cuero cabelludo - acariciar suavemente, masajear o tirar del pelo.
- Las orejas - chupar ligeramente el lóbulo de la oreja, jadear o jugar con la lengua.
- Los labios - besos, besos, juegos de lengua o pequeños mordisquitos.
- Cuello y garganta - acariciar, masajear, besar o morder ligeramente.
- Manos y dedos - chupar, lamer o dar un buen masaje.
- Pechos y pezones - sensible en muchos; prueba a acariciarlo ligeramente, chuparlo o agarrarlo con más fuerza.
- Lados de la parte superior del cuerpo y axilas - pueden ser cosquillosas y agradables al menor roce.
- Interior de los muslos y la ingle - zonas muy sensibles cerca del sexo y perfectas cuando se quiere aumentar la excitación
- Pies - Todo, desde los masajes y las cosquillas hasta las lamidas y succiones, puede provocar fuertes reacciones.
Recuerda: tu cuerpo está lleno de zonas bellas, algunas evidentes, otras inesperadas. Date tiempo a ti mismo o a tu pareja para descubrirlas. El placer se encuentra donde menos te lo esperas.
Consejos
¿Quieres desafiarte un poco más? Estamos tan acostumbrados a ir directamente al sexo y a los lugares seguros que sabemos que nos gustan. En lugar de eso, prueba a practicar sexo sin tocar los genitales ni la zona anal. Quién sabe, tal vez descubras un conjunto totalmente nuevo de zonas placenteras de tu cuerpo que pueden proporcionarte placer y orgasmos.


